Hambre
Por Nicolás Villar
Se tragó por completo la carne asada. Se comió las verduras, el arroz, las ensaladas, el pan, los postres y la cerveza. El gato, los perros. Siguió con los primos pequeños, las tías, los abuelos, sus padres, los hermanos menores y los mayores. Le dolía el estómago. Seguía con hambre. Y ni siquiera lo habían invitado.
Sobre el autor
Nicolás Villar es cuentista, de las diversidades y profesional de salud. Le gusta saber que su escritura es el relato real del que duele. Con años de acompañamiento quiere entregar el testimonio de historias sin maquillaje. Se hizo médico para entregar una mano, pero se formó como paciente; se hizo escritor para ser testigo, pero por neurodivergente no dejó de escribir; se hizo humano para estar, pero por su letra en el LGBT también fue apartado. Y ahora le toca contar cuentos.
