Maternidad como una obligación. ¿Realmente es un instinto?
Por Ilse Mendoza
De las mujeres se asumen muchas cosas. Que debemos ser recatadas, femeninas y agradables. Que debemos enamorarnos y casarnos. Pero, una cosa reina por sobre todas las demás: las mujeres debemos sacrificarnos y ser madres.
Al día de hoy, ya no es extraño que las mujeres sean propietarias, trabajadoras o, incluso, que convivan con su pareja sin casarse. Sin embargo, la mujer que no tiene hijos todavía se considera un tabú en nuestra sociedad. Y, lo sé de primera fuente, pues yo no deseo tener hijos.
Todo empezó cuando era una niña muy pequeña. Nunca jugaba con muñecos que simulaban ser bebés. Tenía un marcado rechazo por los juegos que implicarán que yo fuera “la mamá” y prefería tomar otros roles, como “una tía” o “una hija”. Incluso, desde ese entonces (yo tenía unos seis años), recuerdo los comentarios de otras personas, que me iba a arrepentir; que las mujeres tienen que tener hijos o no estarán completas o que era, simplemente, demasiado pequeña para tomar esa decisión.
Hoy en día tengo veintinueve años y no he cambiado de opinión. Tampoco han cambiado los comentarios dirigidos hacia mí, dado que son los mismos que recibía cuando era una niña. Conocidos, médicos, extraños, todos parecen estar en una cruzada para convencerme de que debo ser madre.
Algo que todos tienen en común, es el creer que, como mujer, nunca estaré completa ni satisfecha con mi vida hasta que tenga hijos. Como sociedad, aún somos incapaces de separar la figura de la mujer con la figura de una madre; aún cuando, hipócritamente, permitimos que algunos padres renuncien a su rol y abandonen a sus hijos sin consecuencias.
Creo que una mujer puede ser mucho más que solo una madre. Ser madre es una tarea muy noble y necesaria en la sociedad, pero, las mujeres no somos unidimensionales. Al contrario de lo que algunas personas creen, no solamente estamos destinadas a ser esposas y madres. Las mujeres podemos hacer grandes contribuciones al mundo a través de nuestras profesiones, nuestro trabajo y nuestras ideas.
Por otro lado, están las personas que aseguran que, de no tener hijos, me arrepentiré cuando sea demasiado tarde. Pero, ¿No es mejor arrepentirme de no haber tenido hijos que tenerlos y arrepentirme de eso? ¿No merecen los niños una madre que los desee por completo y no una que los tiene solo por presión social?
En mi caso, son muchas las razones que me llevan a no tener hijos y creo que son todas igual de respetables.
En primer lugar, soy discapacitada. No siempre puedo trabajar y, por lo tanto, no podría hacerme cargo de los gastos económicos de la crianza. Varias enfermedades de las que padezco son hereditarias, por lo que, las posibilidades de transmitirlas a un hijo son muy elevadas. Yo sé lo que es sufrir debido a la mala salud y no podría perdonarme el traer una vida al mundo solo para que padezca enfermedades. Mi condición de salud me impediría entregarme a la maternidad con todo lo que ella requiere, ya que la fatiga crónica y otros padecimientos me mantendrían en reposo obligatorio más tiempo del que sería adecuado.
En segundo lugar, veo el estado del mundo y no puedo concebir la idea de que sea seguro para que una vida pueda crecer y desarrollarse de forma apropiada. El cambio climático amenaza con desplazar a millones de personas y poner en riesgo el acceso a comida y agua. Cada día, estamos más cerca de un conflicto bélico a escala global, y todo lo que eso podría significar. Tampoco hay que olvidar los problemas de sobrepoblación, puesto que una nueva persona significa una nueva fuente de desechos y consumo en un planeta que necesita ser sanado antes de que podamos traer más personas a él.
Por último, está mi tiempo. Mi necesario tiempo de reposo, mi tiempo para hacer las cosas que me gustan. Me parece admirable que algunas personas sean capaces de sacrificar su tiempo en el nombre de la crianza, pero, yo no podría hacerlo. Debido a mis problemas de salud tengo un ritmo lento y pausado de hacer todo, y es exactamente lo que mi cuerpo y mi mente necesitan. Simplemente no quiero sacrificar el tiempo que le dedico a cosas que amo en nombre de un hijo.
Todas las mujeres, independientemente de nuestro estatus reproductivo, somos seres capaces de mucho más que de solamente criar. Podemos ser profesionales, creadoras, líderes. La ternura y la paciencia son características tan femeninas como la resiliencia y la fuerza. Antes de preguntarle a una mujer cuándo tendrá hijos, creo que deberíamos hacer espacio para preguntar sobre todos los sueños que pueda tener, incluya esto niños o no. Debemos tener en cuenta todas las razones por las que una mujer podría decidir no tener hijos o no formar una familia en el sentido tradicional.
Es el derecho de cada mujer decidir qué planea hacer con su futuro y con su vida, sin que nadie pretenda obligarla a tomar una decisión que no desea. Habrán mujeres que sean madres, mujeres que trabajen en el cuidado de otros niños, y mujeres que se mantengan alejadas de la maternidad, y debemos hacer espacio para todas.
Sobre la autora
Ilse Mendoza es Lic. en Lengua y literatura de la universidad Alberto Hurtado, amante de los libros, feminista y parte de la comunidad LGBTIQ+.
