Fuego, hijo del sol

Simón Fletcher

Fuego, sagrado hijo dorado del sol.
¿Quién se atreve a someterte a la violencia?
¿por qué brutalizan tu calidez?
Fuego que das amor, no llores negras penas, pues es la maldad del ser humano el que te hace atormentar y
ser involuntario verdugo de la paz.

Amado niño de los elementos, brutalizada tu fuerza,
avanzas inclemente dejando penas a tu paso.
Pero sabemos que este no es tu deseo o propósito. Aquellos que desean regir este mundo han volteado tu fortuna.

Mago de la creación, derramas tu dolor en el cielo,
sobre el bosque, en la vida de animales y humanos.
Cenizas dolorosas quedarán por aquellos egoistas,

vastagos insaciables de la envidia y codicia.
Fuego, querido por el hombre, apacigua tu ira pues no somos nosotros quieres te han despertado,
violento, cruel, castigador.

Ante la piedad, ruego que ceses el castigo,
oro para que nunca más nadie te haga hacer daño,
que tu calor, fuente de esperanza, no sea causa de dolor,
pues se que dentro de ti esta el amor profundo,
compasión, lecho de luz. Eterno guía en la oscuridad.

Fuego, candido niño, no olvides el cariño, pues de los hijos del sol eres el más amado por el linaje humano.

Sobre el autor

Simón Fletcher, nació en STGO, es un poeta que escribe desde lo sobrecargado de lo fantástico y maravilloso, siempre llevando un estilo lleno de figuras líricas y metafóricas, rozando lo alegórico.