¿Por que satanizamos la intensidad femenina?
Por Sofía Soto
Por años hemos visto como el sentir de las mujeres queda reducido a una característica meramente biologica “Las mujeres son más sensibles”, “El sexo débil” o “Ignorala, solo esta con la regla” clasificando todo en un estado casi patológico que debemos reprimir. El término “intensa” siempre ha sido relacionado con una connotación negativa, como una etiqueta disciplinadora, para corregir, suavizar o silenciar los pensamientos, palabras y deseos de las mujeres. Pero ¿Cómo es realmente el retrato de una mujer intensa según la sociedad?
La palabra casi nunca es aplicada de manera neutra, comúnmente si una mujer pregunta o reclama coherencia en una relación suele ser tachada como tal, así como cuando expresa deseo, enojo o tristeza sin filtro alguno. Es extraño cómo en pleno 2026 siguen existiendo códigos para el actuar de las mujeres en el plano amoroso, aún hay rastros de patriarcado en el amor contemporáneo. Si una mujer se involucra emocionalmente y demuestra interés abruma, en cambio el misterio siempre será considerado como una buena carta de presentación ¿Pero qué pasa si de verdad estoy enamorada? ¿Debo disimularlo para que la otra persona no huya? Debes ser cariñosa pero no asfixiante, debes querer pero no demasiado. Es un manual difícil de seguir al pie de la letra, por sus interminables contradicciones. En el plano sexual no deja de pasar igual, el deseo carnal manifestado por las mujeres suele esconderse, ya que se tiende a extremar a insultos o exageraciones que tergiversan lo que realmente es; una persona en libertad.
Un punto clave para entender esta problemática, es compararlo con el comportamiento exigido hacia los hombres. Cuando un hombre actúa de la misma forma, suele ser leído como; apasionado, seguro y decidido. En una situación hipotética de un hombre expresando sus sentimientos solemos decir “sabe lo que quiere”, por el contrario, cuando lo hace una mujer es “demasiado exigente”. A personajes como Conrad de “The summer I turn pretty” se le considera un estándar o un hombre ideal, mientras que a Carrie de “Sex and the city” se le juzga por cometer acciones igualmente tóxicas, que reflejan a una persona que acepta mínimos afectivos como si fueran concesiones. Ahí es donde está el doble estándar emocional.
Como quize esclarecer con el ejemplo anterior, la cultura pop nos ha enseñado de alguna forma a temer ser “demasiado”. Los personajes femeninos en la ficción son frecuentemente castigados o ridiculizados. Este miedo a sentir lo aprendimos viendo nuestras películas favoritas, series o incluso a clásicos literarios. En muchas ocasiones se refuerza la idea de mostrar interés como sinónimo de perder poder, el mensaje es sutil pero imponente. Uno de los ejemplos más claros es el de “How to lose a Guy in 10 days” el humor se basa en exagerar conductas “intensas” caricaturizando este manual de como perder a un hombre siendo intensas. Desde Bridget Jones hasta Carrie Bradshaw, la cultura pop ha insistido en que el deseo femenino explícito es algo que debe corregirse. La mujer que pregunta, espera o insiste aprende rápido que sentir demasiado no es romántico, es vergonzoso.
Así es como hemos construido una guía que limita aquello que debemos hacer y lo que no; esperar horas antes de contestar un mensaje, fingir desinterés, minimizar nuestros sentimientos o pedir perdón por llorar. La intensidad no se puede eliminar, en su lugar se reprime, teniendo un costo emocional enorme ¿Por qué no podemos amar libremente? ¿Cuántas veces hemos realizado una performance al amar en lugar de ser genuinas?
Finalmente el problema no es la intensidad, sino la incomodidad que genera una mujer que no se reprime a sentir. No hacerlo significa no exigir, necesitar y no ocupar espacio emocional, en resumen; ser fáciles de manejar. Hay que entender que no todas las emociones son bellas, discretas y silenciosas, son reales. Abrazar nuestra intensidad y amar con todo el desastre que conlleva puede llevarte a la liberación y satisfacción, debemos ser intensas en un mundo que pide silencio.
Sobre la autora
Sofía es estudiante de periodismo. Se dedica a escribir artículos de opinión referidos a problemáticas que atraviesan las mujeres, basándose en referencias de la cultura pop.
