Roto

Por Fredsly Lizama

Qué haces cuando todo a tu alrededor se desmorona lentamente, uno a uno, pedazo a pedazo, fragmento a fragmento; como si fuera un trizado cristal al recibir un leve golpe y luego otro, y otro… y otro.
Qué haces cuando sientes esas irrefrenables ganas de llorar, de dejarte llevar por esas incesantes lágrimas que se niegan a bajar por tus mejillas, cuando sientes ese dolor tan abrumador que te consume hasta lo más íntimo de tu ser, que carcome tu alma, que corroe tu espíritu y destroza tu corazón.
Qué haces cuando sientes que todo en tu vida es monótona y sin sentido. Nada de lo que haces tiene un significado real, un significado o al menos una intención oculta, cuando tus palabras o tus acciones están vacías, carecen tu vida al igual que tú. Cuando todos los días pasan igual sin importar lo que hagas.
Qué haces cuando te sientes solo aún están rodeados de gente, de personas que te llaman su “mejor amigo”, de personas que te estiman, te quieren o te aman. Cuando estás tan consumido, tan enredado a esa soledad que se niega a dejarte ir y que te encadena a sus frívolos caprichos.
Qué haces cuando no eres capaz de corresponder a los sentimientos del resto, porque estás tan destrozado que ya no tienes corazón, tan roto y fragmentado que ya no tienes sentimientos, que ya no eres nadie, que existes y ya no existe a la vez.
Ya no aguanto más, ya no puedo soportarlo. Escucho las voces del resto –intentando ayudarme –tan lejanas, tan suaves, que me parece que no es más que un sueño.
Escucho una nueva voz, una voz que conozco y reconozco como la mía propia, que me ruega, que me implora, que me ordena que acabe con ella, que acabe con mi vida propia, con mi miserable y vacía existencia.
Ya no puedo más, he llegado a mi límite, no soy capaz de seguir adelante. Ya lo he perdido todo, todo aquello que me importaba, todo aquello que amaba, y también a mi mismo.
Ya no soy capaz de enfrentarme al mañana, mis fuerzas han mermado, han desaparecido.
Cierro los ojos mientras toco mi sien con la punta del revólver.
Todo pronto acabará, y mi existencia definitivamente terminará. Ya no estaré roto, porque ya no voy a existir. Ya no voy a ser consciente de mi miseria porque estaré muerto.
Por primera vez en años una lágrima se desliza traviesamente por mi mejilla. Al fin soy capaz de llorar.
Dejo que esa lágrima siga tranquilamente su camino… y apretó el gatillo.

Sobre la autora

Fredsly Lizama Garrido (1997) es arquitecta de profesión, lectora y escritora de corazón. En su interior conviven mundos y voces que anhelan volverse palabra y hallar un lugar en los ojos de otros.