Dungu social: Cábalas y autocuidado para un nuevo año

Por Freyja

Cada vez que se acerca fin de año, observamos un fenómeno fascinante de la pausa al escepticismo. Incluso personas que durante el año se jactan de su pragmatismo radical, de pronto, se ven comprando ropa interior de colores específicos, ocultando billetes o granos en los bolsillos, o comiendo aquello que la cábala le indica que necesita para su éxito con la esperanza de que algo resulte. Como mi abuelita decía, “la magia solo es ciencia que nuestra tecnología aún no entiende, pero nos acerca a nuestros objetivos”.

El esoterismo, aunque a menudo ridiculizado, es nuestro lenguaje primario y de emergencia. En el fondo, las cábalas son una confesión social: necesitamos creer que algo podemos hacer sobre el futuro incierto, y la magia parece ser el camino intuitivo. Sin embargo, si miramos de cerca quiénes sostienen estos rituales, la mística se tiñe de una realidad estructural que el feminismo nos obliga a nombrar. La gestión del destino familiar, una carga invisibilizada.

¿Quién es la que recuerda comprar las uvas? ¿Quién pone la casa de cabeza limpiando para sacar las malas energías? ¿Quién organiza la cena para invocar abundancia?

Históricamente, la preparación del hogar para los hitos místicos ha recaído en las mujeres. No es solo trabajo doméstico; es un trabajo espiritual y emocional de las mujeres como custodias de la sabiduría ancestral de las fuerzas del destino. Mientras el mundo celebra, muchas mujeres hacen malabares logísticos para asegurar que la salud, la suerte y la fortuna estén en el hogar.

Más allá de que muchas ritualizamos, desde el placer propio, el traer abundancia al hogar, hay que reconocer el trabajo que implica estar gestionando estas energías místicas, y valorizar que solemos ser las mujeres quienes nos encargamos de ello.

Para iniciar este nuevo año con toda la buena energía y empoderamiento, te propongo un ritual de tres pasos.

Límpiate con intención: date el tiempo para un baño relajante, y en una bolsita de tela (con la que te bañarás) coloca un puñado de sal, unas hojas de romero, ruda, y unas varitas de canela. Mientras te bañas, visualiza cómo te liberas de las expectativas ajenas, de los juicios, y de la carga mental que no te corresponde. 

Empodérate: prepara para ti tu bebestible favorito y, antes de beberlo, revuelve en tu vaso (idealmente con algo de madera/palito de helado, por ejemplo) tres veces hacia la derecha decretando plenitud.

Siembra tu camino: necesitarás una vela naranja, un pequeño papel y lápiz, un macetero pequeño con tierra fértil, doce lentejas o doce porotos y un vaso con agua. 

Primero, en el papel, escribe una sola cosa que quieras cultivar para ti misma este año. No para tu familia, pareja, ni trabajo. Un deseo personal.

Segundo, abre la tierra, coloca el papel y sobre el papel enciende la vela. Deja que la vela se consuma por completo (mientras más se consume, mejor). Tercero, agrega un poco de tierra, pero que aún se vea el papel. Cuarto, agrega los granos (lentejas o porotos), y cúbrelos con una fina capa de tierra.

Para finalizar, toma el vaso con agua entre tus manos, y decreta: “Mi energía me pertenece. Lo que siembro hoy, lo cosecho en libertad” y se lo agregas a la maceta.

Mucho éxito a todas y nos leemos en el próximo oráculo.

Freyja, tu bruja de confianza.

Sobre la autora

Busca tender puentes entre la justicia social y el saber ancestral, utilizando la mística como una herramienta de autoconocimiento y resistencia política. Se dedica a desmitificar lo oculto para ponerlo al servicio de la liberación de las mujeres y disidencias. Cree firmemente que la “magia” no es una fuga de la realidad, sino la palabra/mensaje/novedad (Dungu) necesaria para transformar el presente. Cuestionemos juntas las estructuras impuestas, y encontremos en Dungu Social una brújula para los tiempos que corren.