Su llanto
Por Moira mirthem
Creo volverme loca en este punto.
El llanto del niño se ha vuelto el pulso de la casa.
Late en las paredes, en las cortinas que se hinchan con el viento, en el reloj detenido sobre el tocador.
A veces creo que el sonido no viene de la cuna, sino de mis propios huesos,
como si algo en mí siguiera naciendo,
sin poder morir del todo.
Mañana amanecerá.
Fingiré que la luz no quema,
que el amor no duele,
que la casa no me traga en silencio.
No recuerdo cuándo empecé a temer la luz.
Quizás fue la mañana en que el espejo me devolvió un rostro que no era mío.
La piel parecía cubierta por una fina capa de escarcha;
la sonrisa, un recuerdo mal conservado en un frasco.
Quería creer que no era yo.
Era la sombra de una madre que todavía no aprendía a amar.
El niño duerme.
Y cuando duerme, la casa respira.
Pero en el silencio se cuelan murmullos,
ecos de pasos que no reconozco.
Juro que alguien camina sobre mis pensamientos,
dejando huellas húmedas,
como si el dolor dejara su marca en mí.
Me siento frente a la ventana.
Afuera, el jardín es una vida en descomposición.
Las flores se abren demasiado, mostrando su carne dulce y marchita.
Un insecto insiste en morir contra el vidrio.
A veces pienso que también quiere entrar,
para buscar el hueco donde mi alma solía dormir.
El médico dijo que todo pasaría,
que era cuestión de tiempo,
que el cuerpo se adapta.
Pero nadie habló de lo que queda entre el cuerpo y el alma,
de esa grieta invisible donde crecen los pensamientos oscuros,
como hiedras que me aprietan el pecho.
He comenzado a oír una voz en las noches.
Suena como el eco de una canción que mi madre me cantaba cuando era niña.
Dice mi nombre con ternura,
pero también con agonía.
Y cuando me acerco a la cuna,
veo en los ojos del niño una tristeza antigua,
como si recordara algo que todavía deseo.
El amanecer llega como un castigo.
La habitación se llena de un resplandor pálido,
y me pregunto si toda madre, en el fondo,
¿siente que cría a su hijo,
o al fantasma de lo que perdió al convertirse en madre?
Sobre la autora
Moira Mirthem (Temuco) es estudiante de Tecnología Médica y escritora de relatos poéticos oscuros. Sus textos abordan la locura, la intensidad emocional y la belleza en lo sombrío, con un estilo lírico que fusiona poesía y narrativa.
