Fabiola Campillai a seis años del estallido social: “Gran parte de las demandas no han tenido respuesta”

En conversación con Tertulias, la senadora repasa el camino recorrido desde 2019 y reflexiona sobre los nuevos desafíos que enfrenta el país. 

Por Tertulias

Desde 2019, Chile ha vivido momentos de esperanza, frustración y cambios políticos importantes. ¿Qué avances concretos crees que se han logrado desde el estallido? ¿Y qué temas sientes que siguen pendientes?

El país cambió luego del 18 de octubre. Gran parte de las demandas de justicia social en el estallido no han tenido respuesta, sin embargo, siguen ahí y toman más fuerza cada día. Yo lo vivo día a día, en el territorio con la gente y comunidades que mantienen la esperanza intacta de cambiar las cosas en este país. También en reuniones con alcaldes y autoridades que siguen pensando que Chile necesita un cambio real.

Creo que las demandas sociales más transversales que se exigieron en el Estallido Social, no se han cumplido. ¿Se terminaron las AFP? No, y falta mucho por mejorar las pensiones de quienes durante mucho tiempo trabajaron, ¿Se cambió el sistema de salud o fortaleció el sistema público? No, sobre todo para quienes reciben menos ingresos. En resumen, lamentablemente no se ha avanzado en lograr una mayor justicia social. Pero como señalé anteriormente, esto significa que se mantienen más vigentes que nunca.

Tu historia marcó profundamente a la ciudadanía y a la comunidad internacional. ¿Sientes que la justicia y el Estado han estado a la altura de lo que tú —y tantas otras personas— merecen?

Lamentable, creo que falta mucho para la búsqueda de justicia. En mi rol de senadora no puedo hacer opiniones de valor sobre otro poder del Estado, pero me preocupa que tan solo el 1% de los casos judiciales hayan terminado en una condena. Eso es impunidad.

En estos años, hemos visto cambios institucionales, como procesos constituyentes y reformas en debate. ¿Cuál es tu lectura del momento político actual en Chile? ¿Estamos más cerca o más lejos de las demandas de 2019?

Hoy Chile se enfrenta a una avanzada de negacionistas y políticos que juegan con las necesidades y el dolor de las personas. Vemos que hay candidatos a La Moneda que hablan de seguridad, pero quieren liberar criminales. Hay quienes solo quieren llegar al poder por egoísmo y poder, no por querer mejorar la vida de las personas. Sin embargo, creo que tenemos la obligación de ser firmes y persistentes en hacer de la policía un lugar común, desde los territorios y en el lenguaje de las poblaciones; desde donde nace y se construye el país.

Has transitado desde el activismo ciudadano hacia un rol político institucional. ¿Cómo ha sido ese paso para ti personalmente y cómo concilias ambas dimensiones?

Fui electa como primera mayoría histórica por el pueblo, tras la mayor crisis de violaciones a los derechos humanos en más de treinta años. Lo hice para llevar al Parlamento y a la opinión pública, como autoridad, las demandas de justicia social y de verdad frente a la violencia institucional. Y eso es algo que no voy a cambiar. En Chile, seguiré exigiendo justicia social, que no es otra cosa que un Estado presente: que garantice educación, salud, seguridad y protección social en cada rincón del país, para que existan oportunidades reales para todas y todos. Seguiré exigiendo también que, de una vez por todas, el Estado juzgue y condene a los culpables de la violencia institucional, y que asuma su responsabilidad en la reparación integral de las familias de quienes han sido asesinados, de las víctimas que han sido lesionadas o mutiladas.

Si tuvieras que definir la lucha post 18 de octubre en una palabra o en una frase, ¿Cuál sería? ¿Qué significa hoy esa fecha para ti?

Yo lo recuerdo como un momento de esperanza, como si al fin nos hubiésemos dado cuenta que se podían cambiar las cosas. Sin embargo, no puedo ocultar la gran herida que deja estas fechas. A veces duele un poco recordar todo esto, porque se viene a la mente tantas personas que pude conocer, al menos escucharlas y saber su historia y que hoy no están. Eso duele.

Sin embargo, hoy se intenta instalar desde algunos sectores políticos que el estallido solo fue barricadas y vandalismo, quieren borrar el sentido real de porqué partió todo, borrar su identidad popular, democrático y transformador. Chile se encontró en las calles, nos dimos cuenta que si no nos soltamos las manos podemos mover la aguja. Que «los marginados» tienen voz, poder y decisión.

¿Qué mensaje te gustaría transmitirle a las nuevas generaciones que en 2019 eran adolescentes y hoy están asumiendo un rol más activo en la sociedad?

Ser firmes, sean humanos. Defiendan sus convicciones y siempre piensen en los que más sufren. Tengan la justicia social como bandera, para que justos -viejas y nuevas generaciones- avancemos por una vida digna.

Finalmente, mirando hacia el futuro: ¿Cuál es tu esperanza para Chile en los próximos años? ¿Qué cambios consideras imprescindibles para construir una sociedad más justa?

Siempre pienso en el futuro de Chile con esperanza, pero hoy también con preocupación ante el avance de la ultraderecha. Creo que los cambios deben ser estructurales, pero siempre escuchando a los territorios y sus necesidades.