¿Paz en 2025?
Por Ilse Mendoza
El día 30 de noviembre de 1981 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró oficialmente que se conmemoraría el día de la paz. Las Naciones Unidas describen la paz como “no solo la ausencia de conflictos, sino también un proceso positivo, dinámico y participativo que promueve el diálogo y la cooperación mutua.” Es decir, el vivir en un entorno que además de estar libre de guerras, fomenta la aceptación de unos a otros y el trabajo en equipo.
Hoy en día más que nunca vemos este principio y derecho humano siendo arrebatado a miles de personas a lo largo del planeta; pareciera que en ningún rincón del mundo se cumpliera por completo esa definición, por lo que me gustaría explorar un poco más el concepto. Creo que entendiendo lo que significa estar realmente en paz, podemos estar un poco más cerca de llegar a ese estado.
Paz es la ausencia de conflictos bélicos, en su definición más básica. La ausencia de guerras, que dejan sin su hogar, sin alimentos y sin familia a miles de personas. No se puede hablar de paz en el momento presente sin mencionar y repudiar los acontecimientos en Gaza, donde podría argumentarse que hay una ausencia de paz absoluta.
Paz también es la ausencia de extremismos políticos y sociales, que dividen a las personas y crean conflicto entre pares. No tenemos que mirar muy lejos para encontrar ejemplos. Es perfectamente válido el tener una visión de mundo personal y tener valores propios, pero parece que últimamente hasta tener una opinión puede iniciar una acalorada discusión. En el camino hacia un mundo más pacífico, me parece que sería valorable recuperar la capacidad de conversación entre personas, pero para ello, no pueden existir contrarios tan opuestos que no haya forma de conciliarlos. Pensar de forma extremista solamente nos ciega y nos vuelve apáticos con el dolor de los demás.
Paz es cuidado del medio ambiente. Cada año, miles de personas son desplazadas debido a catástrofes climáticas, y esto afecta también a miles de especies de plantas y animales que no tienen la capacidad de buscar un nuevo lugar donde vivir. Paz es el acceso a agua limpia, a un sistema de plomería funcional. Paz es cuando tu hogar no se ve afectado por inundaciones masivas o largas temporadas de sequía y falta de alimentos. El cuidado del medio ambiente previene la migración no deseada de millones de personas, que en mi opinión, se ven violentadas cuando deben dejar su hogar por la fuerza.
Paz es un sueldo mínimo que permita una vida más allá de la subsistencia, es trabajar pero tener el tiempo suficiente para pasarlo con tu familia. Es el derecho a poder tener una familia, algo que para muchas personas de generaciones más jóvenes está resultando imposible de conseguir. En un mundo pacífico, todos tendrían un techo sobre sus cabezas y dormirían sin la preocupación de cuentas por pagar o qué comerán mañana. El tener que sobrevivir en lugar de vivir, me parece violento y una afronta a la paz.
Paz es salud mental. Cuidado de la salud y conocimiento al respecto. Es respetar al neurodivergente, levantar al afligido por la depresión, acompañar a cualquier persona con problemas de salud mental en su camino y tratamiento. Como paciente de salud mental yo misma, sueño con un mundo donde las personas se toman en serio el tema y se acaba de una vez el capacitismo. No todos tenemos las mismas capacidades, y está bien. Es pacífico reconocer y honrar ésta verdad.
Y en la misma veta, el acceso a la salud es paz. La tranquilidad de saber que pase lo que pase podrás contar con apoyo médico necesario y que estarás bien cuidado.
Salud reproductiva es paz, también. El derecho a aprender sobre salud sexual y ejercer esa sexualidad sin represión y con todas las herramientas necesarias para cuidarte y cuidar a los demás. Poder discutir el tema sin tapujos, celebrar este aspecto de nuestras vidas sin miedos. Tener acceso a métodos de anticoncepción. Para mí, el aborto libre haría de este un mundo más pacífico.
También, los derechos de la mujer. No es un secreto para nadie que ciertas ideologías extremistas que no abogan por los derechos de la mujer comienzan a ganar algo de terreno a nivel global. Mantener todos los derechos ganados, ¡y ganar aún muchos más! haría de este mundo un lugar mucho más pacífico también. Que todos tengamos las mismas oportunidades en la vida, independiente de nuestro género y la expresión del mismo.
Finalmente, los derechos para la comunidad LGBT. Ha tomado muchísimo tiempo ganar terreno en este aspecto, ya que el miedo y la desinformación aún abundan. Un mundo más pacífico es uno donde el amor puede expresarse de forma libre y sin ansiedades, sin esperar represalias. Donde la expresión personal es celebrada en lugar de ser una faceta que nos divide.
Las barreras para alcanzar la paz son altas y no es un camino fácil, ningún país puede pretender alcanzar la paz por sí solo, ya que por definición es un trabajo en equipo. En lo personal pienso que alcanzar la paz mundial va a tomarnos muchísimo tiempo, pero la buena noticia es que es algo que todos podemos lograr si cada uno pone un granito de arena.
¿Qué más es para ti un símbolo de paz?
Sobre la autora
Ilse Mendoza es Lic. en Lengua y literatura de la universidad Alberto Hurtado, amante de los libros, feminista y parte de la comunidad LGBTIQ+.
